Mi corazón está con aquellos que tienen skin in the game.

Después de leer y leer, converso con las personas y me doy cuenta de que frecuentemente echamos la vista atrás y nos damos cuenta de que nuestras vidas han sido orientadas en cierta dirección por pequeños detalles en las conversaciones sobre sus mayores ya fallecidos o personas admiradas. Hace unos días en una reunión importante alguien mencionó una anécdota de mi abuelo, y me ha llamado la atención este hecho, ya que él ya falleció hace 31 años.

Para bien y para mal, me parece que tengo una mirada amplia. Me gusta observar y explorar la diversidad, y para bien y para mal mis energías son limitadas. 

Lo que es, es lo que es. No lo deseo de otra forma.

Puedo ser amable contigo, puedo mirarte y escucharte. Ayudarte si me lo pides, pero si no tienes skin in the game, la piel en el terreno de juego, es dificil que entres en mi corazón.

Utilizo el término en ingles, por poder conservar su energía potente referida por el autor Nassim Taleb en su libro.

Un agradecimiento a Leo Pruimboom, y a todo su equipo en España. A Nuria Montejo y a Bernardo Ortin por dejar trás de si una estela tan hermosa. A toda la Asamblea Espiritual Nacional Bahá’í de España, y a todas las personas cercanas a ella.

Pienso que no tengo muy desarrollada esta capacidad. Tal vez por ello admiro a las personas que lo hacen.

Os dejo con la foto de mi abuelo Manuel Garcia Vazquez, y su amigo Celestino Gomez Cuevas, cuyas historias continuan iluminándonos.

 

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